En agosto del año pasado, la vicepresidenta de la Asociación de Empresas Familiares (AEF), Mariana Garland, declaraba a través del diario El Peruano, que más del 90% de las empresas peruanas tienen origen familiar, y generan entre el 60% y 70% del empleo a escala nacional. También señalaba la importancia de este grupo de empresas debido a que contribuyen con el 40% del producto bruto interno (PBI) y que solo el 30% de estas unidades productivas pasaban de una primera a una segunda generación y que alrededor del 10% llegan a la tercera generación. Se estima que en nuestro país son más de 700,000 las empresas familiares ubicadas en distintos sectores productivos y comerciales. Sin lugar a duda el mayor reto que enfrentan las empresas familiares está en la gestión del negocio, buscando profesionalizar la empresa con cuadros gerenciales que ayuden en este esfuerzo. Hasta aquí no hay nada nuevo que ya no se haya visto.
Lo nuevo ahora para estas empresas, será adaptarse a las modificaciones recientes en nuestra legislación, como parte del Plan Nacional Integridad y Lucha Contra la Corrupción. Como ya se sabe, ahora la persona jurídica es responsable penalmente de actos de corrupción (cohecho o soborno, colusión y tráfico de influencias), lavado de activos y financiamiento del terrorismo, bajo lo indicado en la Ley n°30424, a no ser que implemente de forma voluntaria un Modelo de Prevención que, a su vez, de ser requerido por el Fiscal ante presuntos hechos que configuren los delitos mencionados, debe ser evaluado por la Superintendencia de Mercado de Valores (SMV).
A raíz de esto, muchas empresas están buscando implementar sus modelos de prevención, inclusive adecuándolos a la norma ISO 37001:2016 Sistemas de Gestión Anti-Soborno, como una respuesta para evitar situaciones indeseables en sus operaciones.
Es en ese sentido, que las empresas que implementen este Modelo de Prevención (o la misma ISO 37001), deben tomar especial cuidado en cómo diseñarlo, para que este “Sistema de Prevención” cuente con los elementos principales. A mi modo de ver, el desafío mayor será brindarle la AUTONOMÍA E INDEPENDENCIA al Gerente Encargado del Modelo, puesto que el mismo deberá reportar a la máxima autoridad de la empresa, que es el Directorio.
Para graficar mejor esta situación, imaginen que la Empresa Z con muchos años en el mercado, tiene en el Directorio a los familiares del fundador, hermanos y tíos. Y que el hijo del fundador ejerce de Gerente General y el sobrino es el Gerente Comercial. Esta empresa ha contratado a un Gerente muy competente para implementar el Modelo de Prevención. Ya en funciones, este último detecta conductas cuestionables hechas por el Gerente General y el Gerente Comercial en licitaciones públicas, que pueden llevar a la empresa Z a ser involucrada en un caso de impacto y resonancia mediática. Más aún, dada la gravedad del caso, la recomendación del área legal de la empresa es hacer la autodenuncia de los hechos ante la procuraduría y allanarse en las investigaciones con total colaboración, lo cual permitiría salvar a la empresa de las posibles onerosas multas, su suspensión o inclusive probabilidad del mandato de disolución por la gravedad de los hechos.
Según procedimientos escritos, el Gerente Encargado del Modelo de Prevención debe informar directamente al Directorio. En este escenario, ¿cómo procedería este Directorio familiar? ¿Estaría dispuesta la familia en denunciar a su propia familia, para asegurar la continuidad de la empresa misma? ¿El Gerente Encargado del Modelo de Prevención gozará de la real Autonomía e Independencia?
No pretendo dar ninguna respuesta final sobre este hipotético caso, pero si sugerir una reflexión que permita considerar los cursos de acción para todas las posibles situaciones que justamente puedan prevenir a las empresas familiares en caer en este tipo de dilemas. No cabe duda de que las respuestas acertadas irán en el sentido de promover que la empresa familiar vaya hacia el buen gobierno corporativo, incorporando sus buenas prácticas. Una razón más para ponerse en acción.