Corrupción: Los “Whistleblowers” la Variable No Controlada.

La participación de los Whistleblowers (Informantes), es clave en todos los modelos y sistemas de combate de prácticas cuestionables y corruptas. Es por ello por lo que la implementación de los canales de denuncia, así como los mecanismos y medidas para asegurar la confidencialidad y anonimato, son fundamentales. Una característica de los actos de corrupción más mediáticos en la historia reciente ha sido que estos fueron realizados dentro del mayor secretismo y reserva, y justamente pudieron ser develados gracias a la participación de los informantes. Bien sea, porque existe gente integra dentro de las organizaciones que estuvo dispuesta a involucrarse para detener prácticas corruptas o algunos funcionarios del esquema que luego de cometer el delito, se arrepintieron y buscaron su redención. Esto último es justamente, una variable que no se puede controlar en una organización corrupta.

En nuestra realidad, es esperanzador que el Estado Peruano a través de la Secretaría de Integridad Pública de la PCM, esté impulsando la implementación de Modelos de Integridad, en todas las entidades estatales, desde ministerios, gobiernos regionales y municipalidades etc. que sin duda permitirá también contar con sus respectivos canales de denuncia, para que los informantes se sumen al esfuerzo de ir cambiando el Estado, hacia practicas más limpias y honestas. De esta forma todo mal funcionario sabrá entonces que podría ser expuesto en cualquier momento.

Sin embargo, toda acción debe ser completa. Tan importante es incentivar la denuncia (en otros países inclusive existen recompensas) como asegurar una correcta y oportuna investigación. Es por ello por lo que, las entidades deberán asegurarse de que, al comparar un modelo de prevención de corrupción privado con un modelo de integridad estatal, no existan diferencias respecto al real compromiso de la Alta Dirección, que más que ser declarativo, se materialice con la asignación de los recursos necesarios para que los sistemas funcionen.

Podemos citar el caso de la empresa Graña y Montero S.A.A. respecto a los resultados de su Canal de Ética, que durante el año 2017 recibió 74 denuncias y para octubre del 2018 ya tiene 90 denuncias con una proyección de cerrar el año en 118. El tratamiento de las denuncias está siendo percibido por la organización (colaboradores internos y externos) como eficaz y que, manteniendo el anonimato y confidencialidad del informante, está resolviendo las desviaciones e incumplimientos en sus Códigos de Ética y Políticas de Compliance de la empresa. Las denuncias sin fundamento están en el orden del 53% (pero algunas de estas permiten ampliar informaciones que luego pueden llegar a ser denuncias concretas) y aquellas con fundamento representan el 47%. Después de investigarlas han podido identificarse como los casos más frecuentes lo siguiente: Fallas en el liderazgo, abuso de autoridad, maltrato y faltas en el clima laboral en 34%, Conflicto de interés en 26%, Apropiación o uso indebido de los activos o recursos de la empresa 17%, Vida, seguridad e integridad física y mental 8% y otros 15%. Esto evidencia de forma objetiva las buenas prácticas del Compliance de la empresa, donde es fundamental el empoderamiento, autonomía y asignación de recursos por parte de la Alta Dirección al sistema de Compliance materializándose en acciones concretas de mejora que son vistas por todos en la organización. 

El gran reto para el Estado será pues que, al implementar sus respectivos modelos de integridad pública, estos puedan funcionar con la misma eficacia de un privado, no sólo por el uso del canal de denuncia que cada organización debería implementar, para recibir informaciones de irregularidades por funcionarios o del público en general, sino más bien el tratamiento de las denuncias. Aquí podría estar la debilidad en un sistema que por “falta de recursos” no pueda dar el tratamiento debido y oportuno, y las denuncias no sean tratadas y prescriban en el tiempo. De ocurrir esto los integrantes de la organización no percibirán que las denuncias ayudan a mejorar y estos canales podrían caer en el desuso. Y es justamente esa “falta de recursos” que muchas veces para los corruptos, es la «Variable que si pueden Controlar» .

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